“What particular contribution does Latin America or Iberia make to the modern world?” by Rosemary Walmsley

Más que una cosa concreta, creo que Latinoamérica da ideas al mundo, sobre todo en términos de cómo funciona la sociedad.

Este papel ha sido importante en Iberia desde hace más de un milenio. Un ejemplo claro de la manera en que los eventos que tuvieron lugar hace muchos años tienen un impacto en el mundo moderno es la sociedad de Al-Ándalus. El interés ha surgido de nuevo en esta época porque quisiéramos aprender cómo los musulmanes, los cristianos y los judíos lograron vivir juntos en paz.

Sin embargo, enfocaré el resto de mis argumentos en Latinoamérica, y en tiempos mucho más recientes.

Con menos del nueve por ciento de la población mundial, la importancia política de Latinoamérica es mucho mayor de lo que merecería en términos de población sola. Desempeñó un papel clave en la gran historia del siglo veinte: la lucha entre el comunismo y el capitalismo.

A pesar de todas las armas estadounidenses que llegan allí cada año, hay una gran variedad de países con una variedad igual de situaciones políticas. El ejemplo obvio es Cuba, que sigue siendo un estado comunista pese a su cercanía geográfica a los Estados Unidos.

La democracia que ha brotado recientemente en Latinoamérica, después de un siglo accidentado, debe ser un ejemplo también. De hecho, en Argentina, se acaba de cambiar la edad de votación a los dieciséis años, la misma edad como en Brasil, en Ecuador y  en Nicaragua.

Además, existe un nuevo rasgo independiente.  Para ilustrar eso, miremos una cita de Hugo Chávez, el presidente venezolano, que es socialista y polémico:

Venezuela no será colonia norteamericana nunca más.

Hablar de los Estados Unidos como poder imperialista así es un gran riesgo, ya que una buena relación con los EE.UU. parece ser imprescindible si se quiere prosperar. No obstante, podemos observar la aparición de ‘una marea rosa’ de gobiernos socialistas que han tomado poder en Latinoamérica desde el comienzo de este milenio. Ha sido un poco como una bofetada en la cara para un poder mundial que suele considerar Latinoamérica como su patio trasero.

Además, la influencia de la población hispánica domésticamente en los Estados Unidos es cada vez mayor, lo que ha tenido mucha cobertura en la prensa recientemente. Para 2050, según las predicciones, la gente de origen anglosajona será una minoría en los Estados Unidos, y los latinos formarán más que 30% de la población. Existe un nuevo concepto para describirlo: la latinoamericanización.

Cuando sea vieja, es probable que mis nietos hablen de Latinoamérica como fuerza política y que los Estados Unidos dominados por  gente de origen europea sean nada más que un tópico en sus clases de historia.

No obstante, no debería escribir de un mundo que ya se queda en el futuro, cuando hay tanto que cubrir en el mundo de hoy.

Otro aspecto vinculado con la política es que los europeos suelen pensar que Europa da el ejemplo al resto del mundo en términos de equidad de género. Sin embargo, juntos Dilma Roussef, presidente de Brasil, y Cristina Fernández de Kirchner, presidente argentina, dirigen a más de cuarenta por ciento de la población latinoamericana. Comparemos con Europa, donde  sólo quince por ciento de la población tiene una líder femenina.

Quizás algunos dirían que ahora esto no importa mucho. En Europa, las mujeres tienen todos los derechos necesarios y el ejemplo de Latinoamérica es irrelevante. Esta actitud sería arrogante. Tenemos que entender las razones que explican el éxito de igualdad en estos países. No es flor de un día. El candidato en segunda posición cuando Cristina Fernández de Kirchner fue elegida era una mujer también.

Además, al tener lideres femeninas como ellas, a través del mundo la gente empieza a  creer que las mujeres pueden dirigir países. Encabezar así este movimiento es importantísimo, porque una dirección mundial más diversa pueda traer beneficios enormes. Sobre todo, ayuda a las chicas por todo soñar de su propio futuro.

Otro aspecto de la diversidad en que Latinoamérica da su ejemplo al mundo moderno es la mezcla racial. Gracias a una historia llena de conquista y de inmigración, hay una variedad de grupos étnicos. Al principio, había la gente que vivía allí antes de la llegada de los europeos. Luego, vinieron los europeos y sus esclavos africanos. Durante los siglos diecinueve y veinte, había una nueva oleada que consistió en europeos huyendo de pobreza o de guerra y en personas de Asia.

A pesar de esos orígenes poco propicios, hoy en día Latinoamérica existe, más o menos, en paz. Más que paz, la diversidad ha creado un continente vivo y emocionante, con cultura fuerte y variada. Se ha aprendido aprovechar la diversidad.

Su desarrollo es importante de otras maneras también. Los movimientos de independencia latinoamericanos tuvieron lugar a los principios del siglo XVIII, un siglo antes de movimientos similares   en otros lugares, sobre todo los de África. Por eso, podemos, y hemos podido, mirar el ejemplo latinoamericano para  entender estrategias y desafíos que enfrentan países así.

Por lo general, el desarrollo de Latinoamérica no ha sido ni dramático ni estratosférico. No obstante, su progreso a largo plazo es increíble. Ahora, no hay país latinoamericano con expectativa de vida menos que 67 años. Según las estadísticas del ONU, en términos de calidad de vida, es mejor ser chileno, mejicano, uruguayo, argentino, panameño, costarricense… que ruso.

Mentiría si dijera que Latinoamérica es perfecta, pero voy a proponer un argumento casi más osado. En mi opinión, Latinoamérica es un poco como un microcosmos del mundo. El mundo moderno, cada vez más, es un mundo internacional. Tenemos que cooperar con personas de otros orígenes étnicos, de otras culturas y con otras formas de pensar. En Latinoamérica, más que en ningún lugar que conozco, se tiene experiencia de esto. Para nosotros, los demás, hay mucho que aprender. Espero que podamos utilizar el ejemplo para construir un mundo donde la diversidad y la justicia existan en la política, entre géneros, entre países, en la cultura, entre grupos étnicos y en la sociedad en general.

(998 palabras)

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